Me gusta mucho esta alabanza, la melodía, la pasión con que la canta, pero no la comparto al 100%.
¿Por que no la comparto al 100%?
No necesitamos tocar el manto del Señor, no necesitamos siquiera verlo para poder ser liberaos. Cristo ya hizo toda la obra necesaria para que nosotros podamos ser libertados, librados de todo pecado y maldar y tener libertad para hacer el bien.
Como comenté en un artículo anterior en un tema de Abel Zavala, no hace falta nada más. Es solo cosa de tiempo para que estemos junto a nuestro Padre Celestial, y como dice Pablo… que bello será, lo anhelamos, pero a la vez gracias a Dios no es ahora mismo ya que de lo contrario muchos se perderían.
Dios es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca…
¿Que estamos haciendo nosotros por quienes no tienen a Cristo en su corazón?
No necesitamos tocar su manto, no necesitamos verle siquiera (aunque por supuesto que nos encantaría), pero lo que si necesitamos es ser luz en el mundo y ayudar a otros a que caminen hacia Cristo y acepten el regalo de la salvación.
Padre, ayudenos a no desviarnos con cosas vanas de este mundo y a dedicar nuestro tiempo en lo que realmente vale la pena: Las cosas eternas. Necesitamos de su dirección para no perdernos, somos humanos y de naturaleza pecadora, pero el Espíritu Santo que mora en nosotros nos ayuda a darnos cuenta cuando nos equivocamos. Padre, le entrego mi vida para hacer su voluntad Señor, junto a mi familia. Ayude a que no nos desviemos de los caminos que tiene preparados para nosotros! Se lo pido humildemente y por la gracia de nuestro Señor Jesús. ¡Amen!












15:52
Leonardo says:
Entiendo a lo que vas Daniel. No soy quien para juzgar el origen o la intencionalidad de esa bella alabanza, pero concuerdo contigo en que hay muchos que basan su fe en cosas de sentimientos o emociones, y sabemos que eso es un piso demasiado frágil (y reconozco que a veces también he caído en ese error)… la fe debe estar puesta sobre la solida roca que es Cristo Jesús y nada más. Millones Jamás vieron al Señor y menos tuvieron la oportunidad de tocar su manto y sin embargo, perseveran en la fe.